Polaridad

La terapia de la Polaridad es un programa sanitario diseñado por el Dr. Randolph Stone que engloba un conjunto de principios referentes al flujo energético, en el cual se utilizan una variedad de procedimientos para ayudar al individuo a restablecer equilibrio o armonía física, mental y emocional.

El Dr. Stone estaba familiarizado con una gran variedad de tradiciones espirituales, filosóficas y terapéuticas, inspirándose en todo lo que creía fructífero.

Sus raíces se hallan en muchas tradiciones de lenguaje energético, tanto orientales como occidentales, antiguas y modernas.

La energía tiene sus propias pautas y su propia dirección de flujo entre polos positivo y negativo. Nos nutrimos constantemente de esta energía y a su vez fluye a través de nosotros hacia el Cosmos.

EL PRINCIPIO DE POLARIDAD

El Universo manifiesto con todo lo que de él hace parte, es decir, con todo lo que podemos reconocer a través de un nombre y/o una forma, es polar. Todo ente posee "polaridad"; también sabemos que todo es energía y que dicha energía posee los dos polos (+/-) y un neutro (f). Y aún más, cualquier objeto existente en este Universo manifiesto puede dividirse y subdividirse múltiples veces, expresando en estas sucesivas particiones esta naturaleza polar. Para entenderlo y a modo de ejemplo tomemos un imán, en que uno de sus polos atrae y el otro rechaza; si este imán lo partimos en dos, cada una de estas nuevas dos mitades manifiestan las mismas características de atracción y de rechazo.
La Terapia de Polaridad trabaja desde este enfoque, asumiendo que la energía de polo positivo (+) es todo lo que representa expansión, proyección y actividad en el Universo; del mismo modo, la energía de polo negativo (-) representa contracción, recepción e inercia; y, constelando el equilibrio y el espacio integrador, está lo neutral (f). Así, el Principio de Polaridad se enuncia como la ley de los opuestos en su atracción sutil de centro a centro, cuya unidad es una esencia.

Es a partir de las habilidades y del conocimiento que se adquieren a lo largo de la formación, que el practicante de polaridad se hace diestro en percibir los distintos caminos, carreteras y hasta autopistas que circulan y conforman esta anatomía energética que, ya hemos dicho que se plasma en los distintos cuerpos, desde el físico hasta el mental, pasando por el emocional y el energético.