Higiene Profunda

La suciedad se va depositando en la superficie de la piel y constituye un terreno apto para que se aniden y se desarrollen microorganismos.

Entre los factores que provocan la suciedad cutánea encontramos sus propias secreciones que llegan al exterior de la piel además de los contactantes ambientales y el uso de ciertos cosméticos. Esto no solo trae consecuencias antiestéticas, sino que también impiden el funcionamiento normal de los tejidos.

El objetivo del tratamiento es erradicar impurezas y contaminantes de la superficie cutánea, pero no solo deja la piel en excelentes condiciones higiénicas, sino también preparada para las posteriores etapas del tratamiento.

Siempre se partirá de un diagnóstico personalizado, a través del cual se armará la rutina con la correspondiente elección de los cosméticos adecuados a cada biotipo cutáneo.

PEELING

Otro tratamiento que también se encuadra entre los de higiene profunda es el peeling, el cual está destinado a producir una renovación celular.

Variando la intensidad de esta acción habrá que seleccionar el producto y el método adecuado a la piel a tratar.

Existen distintos tipos de “peeling”: Mecánico, físico, químico y biológico.

Los productos que se utilizan a tal efecto se presentan de distintas formas cada cual con su mecanismo de aplicación y/o exposición. Son utilizados para corrección de arrugas y pliegues, acné, pigmentaciones, cicatrices, etc.